Copiame y llamame Marta
Hace un tiempo discutíamos los límites éticos en los retoques fotográficos de modelos. Pero a veces se hace más evidente que algo está mal.
Es el caso del fotógrafo independiente Adnan Hajj, que entregó a Reuters una serie de fotografías retocadas.
Esta es la peor: está retocada de manera tan burda que parece increíble que haya llegado a ser publicada. Copiando y pegando con la herramienta de clonación de imagen parte del humo, se produce un evidente patrón repetitivo que hace que cualquiera con conocimientos mínimos de estas herramientas vea el fraude.

La segunda obviamente, es la original.
Se hace un poco tonto tener que decir que cuando uno ve una imagen de este tipo espera una mínima objetividad, donde no haya edición ni corrección y menos una obscena manipulación para lograr mayor impacto emocional.
Todo comenzó con la denuncia del blog little green footballs (pueden ver la secuencia de sucesos en ese post) hasta que el ilustrador, perdón el fotógrafo fue despedido.
Y parece que esta guerra de fauxtography cobra más víctimas, como el NYT, por ejemplo.
Más artículos (casi todos en inglés):
http://www.clarin.com/diario/2006/08/07/um/m-01248056.htm
http://lawhawk.blogspot.com/2006/08/photo-wars.html
http://hotair.com/archives/the-blog/2006/08/08/another-bogus-photo/
http://www.zombietime.com/reuters_photo_fraud/
Foto original de reuters
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Esta muy requeteburdo el photoshopeado, hasta mi hermana que esta aprendiendo ahora lo haria mejor, lamentablemente siempre hay personas que supuestamente saben hacer mejor trabajos que tu haces.
total los “monos” que hacemos los hace cualquiera.
Buenos los links.
jeje, se le fue la mano!!! Lo q me resulta increíble y fabuloso es el papel de denunciadores q juegan los blogs, es como si la gente gritara a los 4 vientos: ¡no somos los boludos q ustedes creen q somos!!!!
[...] Muchos periodistas ven con desprecio a los weblogs. Nos acusan de estar mal escritos, publicar basura y no ser críticos ni con la forma de escribir ni con el contenido que comunicamos. Y sucede que esto es exactamente lo que se ve a diario en las páginas impresas escritas por periodistas ‘profesionales’. Poca pasión por la palabra, desinterés por lo que se cuenta, lugares comunes ¡muchos lugares comunes! y claro, falta de crítica. Y por si esto fuera poco, algunos periodistas se corrompen y publican -sin decirlo- a cambio de dinero, falsifican fotos, publican notas recomendando productos que jamás han usado e incluso extorsionan a cambio de no hacer denuncias. [...]