Derecho y libertad en internet

Irene 24 Oct 2003 1 comentario

Un seminario abierto y gratuito no es algo muy prometedor. Suele ser un lugar en donde se juntan quienes buscan excusas para escapar de su trabajo.
Por otra parte, el tema de propiedad intelectual en internet es algo que me interesa particularmente, y por eso fui a la charla de James Boyle.

Lo más interesante en su propuesta es su defensa de la posibilidad de compartir con libertad para poder enriquecernos mutuamente. Dice: “La creación siempre se basa en otras creaciones. Si nos ponemos muy rígidos en la protección de estos derechos, no damos la herramienta para poder crear más. Esto destruye la creatividad.” Un abogado excepcional, sin duda.

Organizado por la Fundación Osde, el principal orador fue James Boyle. Hay que reconocer la labor de la traducción simultánea que estuvo hecha de manera impecable.
Dos disertantes nacionales le plantearon algunas inquietudes a Boyle: Nicolás Nobile y Luis A. Quevedo. Las presentaciones estuvieron a cargo del periodista Nelson Castro.

Boyle, Castro, Nobile, Quevedo

Comparto con ustedes mis notas de la charla.

James Boyle
Al surgir internet, aparecieron los libertarios digitales que decían que ésta era la tecnología última de la libertad. Internet sería una zona de libre comercio. La regulación estatal estaría destinada a fracasar. Tal vez hasta estos estados serían disueltos por no poder cumplir su función.
Boyle se pregunta retóricamente si estaban en lo correcto.

Nosotros tenemos más cuidado con internet, porque padecemos la resaca del entusiasmo inicial. Los libertarios digitales no tenían razón.

Internet es un método para formar comunidades a través de las cuales se generan nuevas maneras de innovar.
Internet permite la creatividad distribuida. Participamos de una cultura; damos y obtenemos.
Este medio nos hizo ver un método importante de comercio: el software Open Source. Un ida y vuelta con la colectividad, aunque no necesariamente implica gratuidad.
Un producto en el que ya no es el dueño quien determina las limitaciones. Cualquiera puede irse de viaje y contar su experiencia en un weblog.
Obtenemos la sabiduría colectiva de la humanidad.
Los libertarios digitales no tenían razón porque al concentrarse en el individuo olvidaron lo social y al enfocarse en las evasiones perdieron de vista lo nuevo que puede crearse.

Internet es anónima. Hay en la actualidad varios proyectos contra esto: un chip digital de reconocimiento del usuario está disponible, pero no en uso; Palladium (un soft de Microsoft) permite al usuario autorizado a usar, por ejemplo, un libro digital; se intenta que las direcciones IP tengan información geográfica.
Estos proyectos pretenden transformar a internet en una tecnología de control.

No sabemos qué visiones van a ganar, pero la de los libertarios digitales no parece tener probabilidades, porque su visión era anticuada.

Respecto a la política de propiedad intelectual imperante, lo que la mueve es el deseo de vender la propiedad intelectual. Regular defendiendo sólo estos intereses privados es una posición sesgada.

Bolye nos cuenta de dos casos en EEUU que ejemplifican situaciones opuestas.

Después del 11 de septiembre se propuso una ley llamada Patriota. Una ley peligrosa propulsada por la histeria y el terror. Se puso a internet como responsable del terrorismo. Posibilitaba el control sin que medie una orden judicial, sólo con una sospecha. Esta ley se impugnó.

Un grupo gay organizó las olimpíadas gay, para lo cual nombró el Comité Olímpico Gay.
Pero el término olímpico no puede ser utilizado libremente porque alguien tiene el derecho de propiedad intelectual en EEUU. Aunque las olimpíadas sean de la humanidad o hayan empezado en Grecia. Tuvieron que cambiar el nombre al evento.

Se hace foco en proteger los derechos legítimos, pero en el camino se pasa por arriba el derecho de libre expresión.
Las políticas actuales no son ideales.

Actualmente no es posible no copiar cualquier contenido de Internet al que se accede, ya que por ejemplo, se genera una copia temporal al leerlo.

En la mayoría de los países del mundo, cualquier producción está protegida desde el momento de fijarlo en algún medio (papel, por ejemplo). Mucho material está disponible en internet. Algunas personas no tienen interés en tener todo el control sobre este material. Los docentes, por ejemplo, van a disfrutar si otro usa su material de trabajo. El problema es que quien lo usa no sabe si está permitido editar ese trabajo. Las leyes de derecho de autor tienen como base que está todo prohibido. Cuando alguien duda en tomar algún material, se pierde algo.
Un ejemplo del absurdo de esto: como parte de su trabajo, Boyle encontró un poema antiguo, de aproximadamente 250 años atrás. Al consultar las diversas fuentes para saber el autor u obtener más información, encontró gente disculpándose y hasta un lugar en el que le decían que ya habían despedido al culpable (!!!).

Creative Commons (organización de la cual Boyle es uno de los creadores) es la 2a mejor solución al problema.
El objetivo es lograr que se pueda, por ejemplo, hacer una búsqueda en Google de todo el material de libre uso.
La mayoría de las políticas de propiedad intelectual protegen una parte. No se abordan las preocupaciones que permitirían a las personas comunicarse anónimamente ni alentar el compartir.

La creación siempre se basa en otras creaciones. Si nos ponemos muy rígidos en la protección de estos derechos, no damos la herramienta para poder crear más. Esto destruye la creatividad.
Cambiar las leyes nacionales es muy difícil porque hay tratados internacionales. ¿Qué podemos hacer de manera colectiva? La idea del ambientalismo cambió la manera de pensar en el mundo. Buscar intereses comunes, incluso en organizaciones con intereses opuestos. Debemos crear un nuevo ambientalismo que proteja la cultura, sin decir que el comercio es malo ni que la ciencia lo es.
El 70% de los libros están protegidos para proteger al 3% que realmente da dinero.
La política actual de propiedad intelectual protege pero no es la mejor forma. Se debe inventar un nuevo ambientalismo de la mente.

Nicolás Nobile
El desarrollo de internet se da junto al de las punto com, las cuales generan espacios de sociabilidad. Hace 15 o 20 días Microsoft dio de baja los canales de chat y con esto se perdió un espacio. Esto es un (relativo) acto de censura. Aunque las empresas, claro, tienen el derecho de manejar sus intereses. Entonces ¿qué es un acto de censura en internet?

¿Cuáles son las primeras bases a fundar sobre el tema en nuestro país?

Luis Quevedo
Los argentinos no nos preguntamos si algo está permitido.

El derecho de autor es diferente del copyright, porque este último protege el derecho del editor.

En el caso de los nuevos espacios, como los foros, los usuarios somos partícipes de estos bienes culturales.

Sobre el tema del ambientalismo del pensamiento, hay que pensar las políticas públicas y dar batalla para lograr objetivos en ese sentido.

James Boyle
¿Qué quiere decir censura en internet?
El cierre de una plaza pública lo es. Este caso también lo es.
Se podría decir que la única censura es de parte del estado.
El control del individuo y de la propiedad es un aspecto de la libertad de expresión.
Ej: hace unos años se podían filtrar sitios con contenidos que no deseábamos, a través de palabras. Si Microsoft activara un flitro así por default, otro estaría eligiendo por uno. Nuestra navegación dependería de los criterios de quien haya creado ese filtro. Sin que nos diéramos cuenta podrían estar filtrando, por ejemplo, un sitio feminista por contener términos sexuales. Aunque esto sea una acción privada, es preocupante.
Por lo tanto, hay que repensar el espacio público y el privado.

Cada tecnología produce un tipo de idealismo que podemos aprovechar a nuestro favor. Si en un momento la TV se pensó como un medio que podía llegar a todos lados y ahora hay universidades que otorgan títulos por “cursar” a través de esa vía, podemos tratar de que la norma no sea pagar para aprender en internet.
Por ejemplo, el MIT decidió poner todos sus cursos en línea de manera gratuita, libre de copyright. Aunque no se puede obtener un título, se puede aprender gratis, pagando sólo el acceso a internet.
Hay que producir opinión que redunde en políticas de estado. Los intereses los creamos entre todos.

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1 comentario

  • No veo muchas respuetas, pero igual está bueno plantear las preguntas, porque hay cosas que están realmente jodidas en el área de la propiedad intelectual. Por ejemplo, no puede ser que alguien (Amazon) registre un procedimiento tan genérico como el “One click”.

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