¡Grande la UBA!

Irene 8 Abr 2003 1 comentario

El equipo que representó a la UBA en la 27a Competencia Mundial de Programación en California, Estados Unidos, ocupó el puesto número doce entre 1.329 universidades representadas. Y se llevó el título de Campeón de América.

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Los estudiantes de la UBA dentro de los mejores programadores del mundo

El equipo de la Facultad de Ciencias Exactas obtuvo el puesto número doce entre setenta equipos de más de 106 países que representaron a casi 1.330 universidades. Además fueron los mejores del continente.

El equipo que representó a la Universidad de Buenos Aires en el mundial de programación ganó la medalla de bronce y se clasificó Campeón de América. Entrenado por Pablo Coll, el grupo de Darío Fischbein, Sergio Sancho y Flavia Bonomo ocupó el puesto número doce entre 1.329 universidades representadas.
En representación del Departamento de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Exactas, el desempeño de la UBA se ubicó por delante de otros casi sesenta equipos de más de cien pasíses que participaron en la 27a Competencia Mundial de Programación en California, Estados Unidos.
Los estudiantes que trajeron la medalla de bronce para Argentina superaron con soltura a prestigiosas universidades como las de Harvard, Caltech, Waterloo, Cornell, Toronto y Duke.
Flavia Bonomo además forma parte del grupo de trabajo de www.uba.ar e integra el staff del sitio en Internet de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo.
Aunque este año la UBA retrocedió dos posiciones respecto del decimo puesto obtenido en el torneo que se realizó el año pasado en Hawaii, se ubicó por encima de todas las universidades del continente americano superando, además, a prestigiosas instituciones europeas y asiáticas.
El equipo que representó a la UBA, en una entrevista realizada antes de su partida a Estados Unidos, reconoció el apoyo económico brindado por la Universidad de Buenos Aires, el Gobierno porteño, instituciones, empresas y donantes anónimos, sin el cual no podrían haber participado.
Bonomo, Fischbein y Sancho se reunían, casi todos los días, en el Departamento de Computación a “disfrutar de una ardua jornada de entrenamiento intensivo que incluía ensayos de programación que una vez resueltos en pocos minutos eran corregidos por los jurados vía Internet”.
Flavia Bonomo comentó que la satisfacción de este desafío tiene que ver con el trabajo en conjunto. “Cada vez que vamos a resolver algo lo consultamos entre los tres. Funcionamos como un equipo”. Basta con observarlos al hablar, moverse, mirarse para darse cuenta que realmente se apoyan y respetan los tiempos y opiniones de cada uno, según dicen quienes los vieron trabajar.
El desafío 2003, cuenta Darío Fischbein, al igual que el año pasado consistió “en desarrollar algoritmos (programas de instrucciones para la computadora) que resuelvan los problemas en el menor tiempo posible”. La estrategia elegida fue desarrollar primero los problemas con más complicaciones para luego, cuando quedara poco tiempo, resolver los más fáciles.
En la competencia, una vez resuelto un problema, los organizadores se encargan de colocar el globo de color específico según el ejercicio realizado.
La tensión suele ser grande, por eso la resolución de un problema y la programación posterior pueden prolongarse hasta seis horas.
Principalmente, Bonomo destaca el aspecto positivo de una competencia. Afirma que es un buen entrenamiento para la vida de cualquier persona. “Las pruebas son abiertas, sin tema de antemano. Igual que en la vida real: no sabes con qué te vas a encontrar.”

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