Interferencias (poco) profesionales

roja

A todos alguna vez en la vida profesional nos pasa. Por suerte, fueron pocas las veces que me enfrenté a este problema: un colega que interviene y arruina el trabajo realizado.
Es bastante molesto y es difícil no reaccionar de manera agresiva. Porque naturalmente sentimos que es una falta de código y de respeto al trabajo ajeno.

Les cuento un par de casos lejanos ya en el tiempo.

Caso #1

Hace mucho tiempo me pasó con un colega que trabajaba para la empresa que me contrató. Él trabajaba en soporte papel y me recomendó para hacer el sitio web. Hice el diseño y el código; una vez terminado, ya con el sitio on-line y habiendo pasado unos días, recibo un e-mail suyo con un tono relajado y alegre, en el que me comenta, casi como una travesura, que había cambiado la tipografía del sitio.
Imaginen mi cara.
Esa vez creo que el e-mail que le mandé no estuvo tan calmado como hubiera querido, pero era la primera vez que me pasaba y no lo podía creer. Si bien en web puede cambiarse la tipografía cuando uno quiere, el uso de una tipografía, además de ser una decisión del diseñador a cargo, implica ajustes, sobre todo en títulos y columnas de poco ancho. Claro, su actitud se correspondía con la de un niño que le dice a la mamá “me corté el pelo”, en actitud triunfante, ante la cara de horror de la madre. ¡Él quería que yo lo felicite! Por supuesto que ni siquiera había puesto el código completo, pero eso era ya un detalle.

Caso #2

En otra ocasión me pasó que un colega intervino al momento de las correcciones, porque era una persona de confianza del cliente. Acá lo complicado vino por otro lado. El colega sabía mucho de otra especialidad, pero nada de web, de manera que las correcciones que hizo no se podían aplicar… bueno se podían aplicar, haciendo las cosas mal. De manera que fue complicada la explicación al cliente, que quedó en el medio, de los motivos por los cuales no se debía hacer eso, sin parecer ofendida y sin poner en evidencia la falta de competencia del colega. De la falta de código ni hablar, claro. Porque aunque hubieran sido posibles, no eran mejoras. Solo que él las hubiera hecho de otra manera. Como en cualquier diseño.

 

Creo que cuando alguien nos consulta sobre el trabajo de un colega tenemos que tener en cuenta que no sabemos cómo fue el proceso y por lo tanto meternos es un error. Si es un favor, lo mejor es declinar, porque probablemente no ayudemos a que se llegue a un mejor resultado (además, no se trabaja gratis). Diferente será si nos convocan como consultor externo, porque seguramente el proceso ya está en crisis.

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2 comentarios

  • Iris says:

    Excelente…. Y supongo que pasa en todos los rubros. En educación, desde cuando alguien dice “¿no les enseñó eso el profesor del año pasado?” hasta la madre-maestra que le enseña todo a su hijo y entonces el pibe va a la escuela a portarse mal…

  • Adrián says:

    Las intervenciones en este tipo de casos y en medio de la marcha son para problemas, a menos que se parta de un trabajo en equipo debidamente coordinado y con los roles bien definidos de cada uno. Las opiniones de terceros sin considerar el contexto ni la secuencia de desarrollo, ni las condicionantes de todo el proyecto seguramente van a generar roces y discrepancias por tener otra mirada y, como vos decís Irene, todos seguramente haríamos el trabajo de otra manera.
    Y ni hablemos de intervenciones de colegas que no dominan la especialidad en cuestión.
    Y mucho menos de códigos éticos de respeto por el proceso en curso.