Jugosos juicios

Irene 21 Nov 2006 2 comentarios

Una de las cosas más hermosas de los blogs es que podemos leer a especialistas hablando de su métier.

Mirando el ranking de blogs argentinos de Alianzo (en el que por error, seguramente, estoy hoy en el 10º puesto) descubro el blog de Gustavo Arballo, un abogado que habla obviamente de temas jurídicos, muchos de los cuales salen en la prensa. Por ejemplo el reciente fallo que prohibe fumar en bares de menos de 100m2, la condena a los secuestradores de Axel Blumberg, la obligatoriedad del menú light, la reducción de el número de miembros de la corte.

Un muy interesante post habla, por ejemplo, del derecho -o no- de Perfil a reclamar la pauta publicitaria que supuestamente le niega el gobierno:

¿Tiene razón Perfil?

Tener razón, en derecho, es poder ganar el caso.

¿Puede hacerlo Perfil? En principio, podría. Veamos lo puramente descriptivo. A pesar de que en ventas está lejos de los dos grandes (En sus ediciones dominicales La Nación vende 270.000 y Clarín, 800.000), Perfil no es un fanzine, sino un medio de respetable circulación y proyección nacional. La cuota de ventas de Perfil (60.000 ejemplares + o – , según nuestros comentarios) lleva a pensar que “el diario del domingo” *debería* tener –como mínimo- una pauta similar a la de P/12, a quien se supone favorecido por el gobierno. El hecho de que no la tenga da pábulo al argumento central de Perfil en cuanto a su denuncia de desigualdad de trato.

La mala noticia …

La mala noticia para Perfil es que la Corte rechazó aquel amparo de 1997. [se refiere al caso “Emisiones Platenses”]
[…]

Entonces …

Tal como se plantean las cosas, lo único que puede hacer un juez es evaluar el acto a la luz de la proscripción de la arbitrariedad que se erige como un principio inmanente para toda manifestación de la actividad estatal.

Por el juego de ese principio podríamos decir que la ausencia de normativa (esto es, de ley reguladora de la publicidad oficial) no releva al Estado de dar razones de sus decisiones erogatorias, sobre todo cuando pueden afectar –por derivación- un derecho central para el sistema democrático.

También me pareció interesante el post en el que menciona el cambio que trajo la fotocopiadora a la Suprema Corte de los Estados Unidos, uno de esos ejemplos en que la tecnología interviene y cambia el curso de las cosas:

Lo que nos importa aquí, y que leímos en “A history of the Supreme Court”, de Bernard Schwartz, es que la fotocopia cambió en poco tiempo la forma en que los jueces organizaron su tratamiento de los casos.

Hasta entonces, el proceso decisorio se desarrollaba mayormente mediante conciliábulos y charlas donde los jueces (y sus relatores) buscaban convencerse, o negociar posiciones comunes.

Esa fue la tónica general hasta la Corte Warren. Su decadencia puede haberse debido a que Burger no generaba el mismo espíritu de camaradería que su predecesor … o bien, quizá, después de todo, no sea más que una consecuencia de un adelanto tecnológico

El punto es que a cada juez, desde la era Xerox, le fue mucho más fácil decidir el caso a solas y remitir la copia de su opinión a los demás, que ya no encontrará como referencia de su colega un preliminar verbal, sujeto a debate cordial, sino un fallo consumado.

Y a todos nos cuesta mucho renunciar a lo que hemos escrito, bastante más que retirar algo solamente dicho.

En suma, que a partir de ahí fue más fácil que la Corte se fragmentara, pues lo que se gana en facilidad de comunicación se pierde en intercambio personal, algo crítico para cualquier grupo de trabajo.

De cómo la fotocopiadora cambió al derecho

Para los que gustan del fútbol no se pierdan el post en que habla sobre los árbitros. Muy interesante punto de vista.

2 comentarios

  • Muchas gracias, Irene.

    Muchas veces me doy cuenta que hago las entradas más largas de lo que podrían ser, y que esa extensión adicional se debe a que estoy pensando en aclaraciones para un lector que no sea de nuestro “gremio” y que por ello no tiene por qué saber cosas de la jerga curialesca. Así que me gratifica mucho cuando veo que hay lectores no abogados que se enganchan.

    Lo que sí me apena un poco es que haya pocos “blawgs” (blogs de derecho) en Argentina, siendo que en los EE.UU. tienen un montón de estos sitios y son super interesantes. Pero no es sólo un problema de falta de dominio del medio web, sino de que a “la doctrina” le cuesta removerse el glostora.

  • Irene says:

    Me pasa lo mismo, respecto de la extensión de los posts. Cuando busco ser didáctica no puedo solo usar terminología sin explicarla, asi que resultan posts a veces demasiado largos.

    Me gustó mucho tu blog, de esos para seguir.

    Creo que a muchos les cuesta compartir, y diría que es casi mala palabra en algunos ámbitos, sobre todo los académicos, donde la letra vale oro.

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