Pido la palabra

Irene 12 Jul 2005 2 comentarios

Una de nuestras debilidades como diseñadores es la pobreza en nuestros argumentos a la hora de defender un proyecto.
Sostener un discurso coherente, sustancioso y claro es una tarea difícil, asi como también lo es defendernos cuando quieren menoscabar nuestra tarea.
“No es un trabajo de precisión”, “Es un trabajo a mano alzada”, “No te va a llevar más de 5 minutos”, “Yo no lo hago porque no tengo el programita”. Es evidente que todas estas odiosas afirmaciones esconden una argumentación en favor de una factura de escasos ceros.

Uso de razón es un sitio en el que podemos aprender algunas lecciones para refutar esos razonamientos.

No podremos refutar adecuadamente un argumento contrario sin desenredarlo. Más aún, la manera más simple de atacar un razonamiento erróneo (falacia) consiste en traducirlo a la forma estándar, para que su carácter defectuoso clame a los ojos de cualquier observador. Los fallos resultan así tan obvios que el oponente pudiera incluso acusarnos de distorsionar su ar­gumento. Para evitarlo, conviene ser cuidadoso en la reconstrucción y, antes de llamar la atención sobre ningún error, solicitar el auxilio del contrincante para que confirme lo adecuado de nuestro análisis: Si le he entendido bien, dice usted esto y lo otro ¿es así? Tal vez en este momento, el oponente se incline a corregir la chapuza. Nada nos impide prestarle ayuda.

Los cauces del razonamiento

Cliente -No es un trabajo de precisión (Quiere decir: lo puede hacer cualquiera, se hace rápido, no es un trabajo calificado, vale poco).
Diseñador -Es cierto, aunque pudiera parecer que sólo se necesita utilizar el software adecuado, este trabajo requiere definir con inteligencia qué areas incluir, cómo marcarlas y dónde colocar la señal. (Utilizando el dato que utilizaba el cliente en nuestra contra, extraemos la conclusión opuesta sin contradecir -en apariencia- a nuestro cliente).

No se puede persuadir a nadie a partir de premisas que desconoce o rechaza. Sería como discutir con un topo los encantos del paisaje. Si pretendemos porfiar con un nacionalista catalán no podremos convencerle de que Cataluña es España por muchas razones que aportemos para justificarlo. Cuando no se comparten los principios el debate se convierte en un diálogo de sordos. Necesitaríamos argumentar a partir de algo en lo que nuestro adversario esté de acuerdo[…]

Los cauces del razonamiento

Cliente -No te va a llevar más de 5 minutos (Es un trabajo menor, poco tiempo=poco costo, vale poco).
Diseñador -De este material depende la seguridad de su empresa, creo que los dos estaremos de acuerdo en que merece más de 5 minutos de mi tiempo (Si su trabajo es importante, requiere de mucho de lo poco -que usted dice- que mi tiempo vale).

También hay para entretenerse en el diccionario de falacias.

[Fuente html life]
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2 comentarios

  • Gez says:

    Si, lo que decís lamentablemente es muy común sobre todo en nuestro país.
    De todos modos creo que no hace falta mucho para demostrarle al tipo que está equivocado.
    Nos ha tocado escuchar acá varios de esos argumentos, y por lo general nos toca escuchar comentarios y pedidos de lo más ridículos.
    En mi opinión, hay ciertos clientes que están mejor lejos. Así que en los casos más aberrantes realmente no me preocupa caer mal y decirle las cosas como me vengan en ganas.
    Aunque sí hay casos más sutiles, en los que uno debe llegar a una solución diplomática ya que el origen de la confusión es el desconocimiento más que la mala fe.
    Pero en los casos de pedidos de trabajo especulativo, o abierto menosprecio a nuestra actividad, creo que no viene nada mal un buen bardeo. Porque en realidad esconden la segunda intención de querer tener un trabajo de primera calidad pagando lo que pagarían por uno mediocre.

    Qué le decís a un tipo que ya es cliente tuyo, que sabe cómo trabajás y te pide trabajo frecuentemente que necesita un nuevo folleto, esta vez con más calidad de impresión, pero que llamó a 3 diseñadores y que les pidió que le hagan un diseño nuevo así “elige con cuál se queda”? (obviamente pagando sólo el que se queda)
    Creo que ser amable en este caso es agachar la cabeza.
    en cierto punto debemos defender nuestra profesión.
    En la pared, sobre el monitor tengo el título de la Universidad (realmente me parece que no hace la gran diferencia, pero al parecer a la gente que viene sí), y realmente me sirve para responderle a este tipo de individuos.
    Este título me lo dio la misma universidad de la que salen abogados, arquitectos, médicos…
    ¿Le dirías este tipo de cosas a un abogado?¿A un arquitecto?
    Ni hablar a un médico.
    De todos modos compruebo con alegría que es un problema que en mi caso viene en descenso. Aparentemente mi caracter a veces medio podrido me sirvió para sacarme de encima gente indeseable y quedarme rodeado de buenos clientes.
    No quiero creer que esto es sólo suerte. Espero que sea porque me preocupo por ser un mejor diseñador y aprender cosas nuevas todo el tiempo, y porque dejo en claro las cosas antes de ponerme a trabajar.

    Y si me cae alguien que me diga que no lo hace él porque no tiene la computadora… Acá tengo una para alquilarle con todos los programas a 40 pesos la hora. Hasta le sirvo café y lo ayudo.