El evento de ayer sobre nuevas tecnologías en la Legislatura fue muy interesante. Lamentablemente creo que las personas que estaban presentes podrían haber generado un gran debate en torno a varios conceptos, pero quienes participan de una manera o de otra en política, muchas veces, se alejan del debate porque creen que podría afectar sus compromisos o alianzas.
Está muy bien pensar en construir, pero también es necesario volver al placer del debate por el simple disfrute y para evitar anquilosarse escuchando sólo lo que queremos escuchar. Si tenemos la mente abierta es más divertido disentir.

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Mi exposición fue más tecnológica que comunicacional; la idea era ayudar a entender de qué hablamos cuando decimos nuevas tecnologías. Qué es la famosa web 2.0 y por qué, a pesar de sentirnos abrumados por tantos cambios, podemos ver de cerca y disfrutar un cambio paradigmático en el uso de internet y las relaciones on line.
Bueno, finalmente, como dijo Eduardo, si hoy hablamos de blog no es por el blog en sí mismo, sino porque es el emergente de una serie de cambios que marcan una nueva era.
Quizá parezca una locura afirmar que la web 2.0 es un cambio de paradigma, pero cuando ves que algo afecta tu manera de trabajar, de hacer negocios, de comunicarte con tu familia y de relacionarte con el mundo, todo indica que esto no es solo una moda o un pasatiempo.
La internet anterior planteaba relaciones estáticas; podíamos acceder rápido a gran cantidad de datos. La autopista de la información nos dió velocidad, acceso sin límites geográficos. Con el email conocimos la inmediatez.
Pero esta información sólo podía ser ofrecida por unos pocos: los que sabían cómo publicar, cómo crear un sitio web y los que podían pagar estos servicios.
Esto hoy cambió rotundamente. Hoy publicar es fácil y accesible a cualquier mortal (con acceso a internet, claro).
Además se multiplican las herramientas gratuitas que permiten crear de manera colaborativa. Esto implica cambios en nuestra concepción de los derechos de autor, cambia nuestra manera de crear el conocimiento, cambia la manera de comercializar productos culturales, cambia la manera de protestar y cambia nuestra manera de relacionarnos con otras personas.
Las redes sociales, los blogs, las wikis son los catalizadores de estos cambios.
Ayer el diputado Elvio Vitali dijo que los medios no podían cambiar a la política. Que si la política no cambiaba por sí misma no podían cambiarla ni los blogs, ni internet.
Es cierto que la esencia no cambia, tanto lo malo como lo bueno va a encontrar la manera de ser y expresarse.
Pero como me dijo un participante después de la charla: el medio es el mensaje.
Todo cambio que se produzca en una sociedad, así sea por parte de la tecnología o por otras innovaciones, no va a dejar ajena a la política. La política es parte del contexto.
Hay un cambio hacia la subjetividad. Desde la cruda exposición de los reality shows hasta la palabra de un blogger. Desde los mapas de Google, pasando por las multitudes inteligentes, hasta la publicidad contextual. Todo mira la subjetividad del contexto y el individuo.

Si la política vive de los medios y ésta es su interfaz con la sociedad.
¿Puede la política seguir andando por fuera de esto?
Sabemos que la política siempre atrasa. Mientras hoy recién se aprueba una ley para llevar la educación sexual a las escuelas, los chicos se inician sexualmente utilizando sus cámaras web.
Pero los políticos ya están on line: Telerman en video y audio sin ediciones, los legisladores con sus blogs.
La pregunta de Eduardo fue si tendremos una generación de políticos 2.0, pero lo que realmente producirá el cambio es tener una ciudadanía que ponga estas herramientas a su favor. La revolución no la va a traer ningún político, sino una sociedad 2.0.
Pueden ver más fotos en Flickr y bajarse mi presentación y la de Eduardo.