Este año se cumplen 50 años del nacimiento de nuestro querido Teatro San Martín. Mediante un concurso eligieron una identidad visual conmemorativa. Sergio Braguinsky, colega y amigo, obtuvo el primer premio y nos cuenta cómo hizo esta marca.
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¿Cuál es el/los conceptos que trabajaste? ¿Qué tipografía usaste?
Tener que explicar una marca casi siempre es síntoma de que algo falla. No obstante, en el marco de un concurso, puede ser positivo despejar eventuales dudas y explicitar el camino recorrido para llegar a destino: el símbolo para los 50 años del Teatro San Martín.
[singlepic id=250 w=150 float=left]En este caso, el camino es llano, sin sombras: el rescate del globo, aquel que sostenía la niña de aquella familia diseñada por Ronald Shakespear en 1972. Esta vez protagonista y a través de traernos el recuerdo de la marca original, el globo nos vincula a la historia del Teatro (cuyos primeros 50 años se festejan en 2010) y, no menos importante, reafirma su cualidad de ser un elemento relacionado eminentemente con lo festivo.
La paleta de colores, similar a un arco iris, representa que en el Teatro se recrean y se experimentan las sensaciones más variadas, las cuales van desde lo trágico a lo cómico, pasando por incontables matices.
Como detalle adicional, este “arco iris” tiene cinco colores base, uno por década.
La propuesta tipográfica es austera y respetuosa con algunas de las características de las últimas aplicaciones relevadas de la marca del Teatro: se usa la familia tipográfica Frutiger en dos de sus variables mientras que el cinco es Adobe Garamond, cuya forma le aporta a la marca una oportuna cuota de bella solemnidad.
¿Cuáles eran los requerimientos, limitaciones y elementos que les dieron en el TGS?
Ninguno en especial. Habría que resolver el signo y hacer las aplicaciones que uno considere pertinentes.
Yo resolví algunas tramas, y las apliqué a elementos (paneles en vinilo, paneles de la calle Corrientes, mostrador, etc.) existentes en el Teatro, previendo que no habrá grandes presupuestos asignados para la implementación gráfica de este signo. Quizá ese fue uno de mis aciertos…
También apliqué la marca a piezas ya resueltas, como volantes y programas con información institucional del Teatro.
Quizá en donde me fui de mambo es en las gigantografías a los lados del edificio del teatro, pero ya veremos… :^)
Me llama la atención el uso de un fondo sin límites de color, ¿era un requerimiento contemplar también aplicaciones a 1 color?
No, pero las contemplé.
¿Cómo llegaste al diseño?
Bocetando y trabajando con el eterno dúo: el lápiz y el papel.
Estuve entre tres y cuatro partidos o ideas gráficas y a partir de consultas con colegas amigos (mi esposa también participó de esta instancia) decidí desarrollar la marca que terminé presentando.
Debo decir que el integrar el globo a la marca fue lo primero que se me ocurrió.
El resto, me refiero al pulido y la depuración del signo, llegó con trabajo y con repensar esa misma idea hasta lograr una marca sintética y potente.
¿Cuánto tiempo te llevó?
Unos 10 días de trabajo, no full-time pero sí especialmente dedicado.
¿En qué te inspiraste?
El Teatro San Martín es muy importante para mí. Voy desde muy chico: mis padres me han llevado a ver mucho cine a “la Lugones” y he ido a ver mucho teatro, desde títeres a obras clásicas.
Ya de más grande, he seguido yendo, quizá con menor frecuencia que la que quisiera…
Ya estudiando diseño, me llamaba la atención la calidad gráfica de los afiches del Teatro (de hecho, siguen siendo una referencia).
Esa gráfica, ese discurso, siempre estaba rubricado con una marca que recordé automáticamente cuando me puse a trabajar en el concurso: la familia de Ronald Shakespear, de 1972; una silueta de cuatro personas en la cual había una niña que tenía un globo.
Ese mismo globo es el que tomo prestado yo, ahora, aportándole otro significado.
Breve CV de Sergio Braguinsky
Comencé mis estudios (CBC) en el año 93.
A mediados de la carrera, me asocié informalmente con un par de compañeras y empezamos a ofrecer servicios de letrismo (pintar vidrieras, a mano) y diseño, a locales “de barrio”.
Luego, y bastante antes de terminar la facultad, comencé a trabajar en una agencia de publicidad y prensa en el puesto de Diseñador Junior (es decir: armando originales, montando sobre cartón, buscando imágenes, etc.).
Con el tiempo fui adquiriendo experiencia y a su vez, más responsabilidades.
El trabajo era sobre todo para clientes del ámbito público (obras sociales, sindicatos, mutuales, secretarías del Estado, etc.).
Llegué a ocupar el cargo de Director de Arte.
En el año 2000 me recibí de diseñador gráfico.
En esa época, formé parte del grupo que creó la DíceseDe que, además de ser una publicación independiente y a pulmón, fue una muy jugosa experiencia personal.
Hasta mediados de 2006 y por más de 4 años fui el encargado del área de diseño de una empresa dedicada al diseño y desarrollo de sitios web.
Desde ese entonces y hasta la fecha, trabajo en mi estudio (elsebraDG) de manera independiente, con el complemento de distintas actividades: co-fundé y participo activamente en la UDGBA (Unión de Diseñadores Gráficos de Buenos Aires); cada vez que puedo, escribo en D-Lab, mi blog; soy socio de la ATypI (Asociación Tipográfica Internacional) y doy clases de Tipografía en UBA y, recientemente, en UFLO.